Y un día el cielo se abrió.
Un rayo brillante atravesó las nubes, y, en medio de un gran estrépito algo cayó estruendósamente.
Pareció rebotar contra la tierra, rodó, dio varias vueltas y finalmente se detuvo.
Hubo comentarios de lo mas variado, especulaciones varias, la noticia se esparció como un contagio.
Ellos cerraron la zona al público, y enviaron a Aquellos a impedir el acceso a los curiosos.
El lugar fue vallado, y se cubrió al objeto con un domo gigantesco.
Los Seis Polemizantes fueron invitados a identificar el objeto.La identificación sería una tarea colectiva.
Las reglas eran simples: El objeto estaría oculto de la vista de todos;cada uno de los polemizantes, seis en total, podrían mirar al mismo desde la posición que se les asignara previamente, desde unas mirillas que permitían ver al objeto desde el frente y contrafrente, los lados, arriba y abajo. Ninguno de los polemizantes podría ver la perspectiva de otro.
El primero en entrar al domo fue el representante de Ellos, quién, luego de observarlo desde adelante, describió el objeto como plano y con dos escotillas semiesféricas. Detrás de el, el representante de Los Antiguos, eligió observar desde la derecha, y desmintiendo al primer observador, describió al objeto como liso, con seis ventanas redondas. Esta descripción fue corroborada por el representante del Puesto Mayor, desde su posición a la derecha del representante de Los Antiguos, y por el representante de La Silueta, a derecha de este último. Luego los tres acusaron al primer observador de fraudulento.
El representante de El Folio Señalado , desde arriba, describió al objeto como una tapa con tres ojos de buey, y por último, el representante de Nosotros obligado como de costumbre a observar la realidad desde abajo, solo pudo ver un cuerpo oscuro, con cuatro concavidades indefinidas, dada la casi nula visibilidad con que contaba.
Los seis polemizantes, debatieron infructuosamente tratando de definir el objeto observado. No tardaron en aparecer las denuncias de fraude de parte de Los Antiguos, multiplicadas hasta el infinito por los del Puesto mayor, y refrendadas vehementemente por los de La Silueta, acusando a Ellos de estar complotados con El Folio Señalado para impedir que se sepa la verdad, y engañando vilmente a Nosotros.
La identificación del objeto no fue posible.
En medio del escándalo, pasó por allí un anciano llamado Max Born, el que al escuchar las discusiones, y haciendo gala de una enorme sagacidad para distinguir entre la verdad y la mentira, sonrió, y dijo entre dientes: -" Lo siento Einstein, ya lo ves, Dios sí juega con la creación."
jueves, 15 de marzo de 2012
miércoles, 14 de marzo de 2012
Manual de autoayuda para mi mismo
| Capitulo I.- | Por nada del mundo dejar de leer a Don Mario |
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.
Mario Benedetti
martes, 13 de marzo de 2012
Credibile ma non troppo
Interesante la investigación sobre credibilidad de los medios en América Latina que presentara Victor Hugo Morales en Bajada de Línea, el domingo último.
Aquellos medios que suelen regodearse en cuanta estadística presente a la Argentina por debajo de Brasil, Uruguay o Chile, no acusan recibo de esta estadística sobre su credibilidad.
No les ha salido gratis a los medios concentrados argentinos, el alevoso manejo de la información en pos de defender sus intereses económicos y/o políticos.
Aquellos medios que suelen regodearse en cuanta estadística presente a la Argentina por debajo de Brasil, Uruguay o Chile, no acusan recibo de esta estadística sobre su credibilidad.
No les ha salido gratis a los medios concentrados argentinos, el alevoso manejo de la información en pos de defender sus intereses económicos y/o políticos.
lunes, 12 de marzo de 2012
El amigo imaginario
Tengo un amigo que no me conoce.
Extraña amistad aquella de una sola vía.
Similar a aquella que alguna vez un zorro le propusiera a un príncipe.
Es una amistad basada en la domesticación.
Suelo saber, o al menos sospechar cuando me obsequiará con sus historias.
Busco en la contratapa de un diario la nueva historia, con la dicha del que espera un regalo.
Si no lo hallo en el diario, voy a la revista.
Si pasa mucho tiempo sin publicar, me inquieto (el precio de la felicidad).
Es una amistad basada en ritos, y ambos sabemos cumplir con nuestra parte del ritual.
El sabe describir al todo desmenuzando hasta el menor detalle de una de sus partes.
Comprende que el universo se repite cíclica y fractalmente, una y otra vez, hasta el infinito.
Lo íntimo no es un reflejo de lo colectivo, sino todo lo contrario. Lo que percibimos como colectivo es el fruto aleatorio y a la vez causal, y a la vez cíclico, y a la vez fractal, de lo íntimo. Lo que sucede es que tal maravilla está vedada a la percepción de lo que no tenemos su maravilloso poder de síntesis.
El resume lo trascendental de la historia en una vida.
Lo trascendental de una vida en una carilla.
El devenir global en una anécdota.
Sus ojos no son ciegos a lo esencial.
Yo lo leo con avidez, lo difundo y recomiendo.
Y la agitación e inquietud de la espera, se ven recompensados cuando nos obsequia textos como este
P/D
Vaya un saludo para el amigo Ricardo, que ya me tenía inquieto con su ausencia en "Los huevos y las Ideas", pero reapareció en Twitter.
Extraña amistad aquella de una sola vía.
Similar a aquella que alguna vez un zorro le propusiera a un príncipe.
Es una amistad basada en la domesticación.
Suelo saber, o al menos sospechar cuando me obsequiará con sus historias.
Busco en la contratapa de un diario la nueva historia, con la dicha del que espera un regalo.
Si no lo hallo en el diario, voy a la revista.
Si pasa mucho tiempo sin publicar, me inquieto (el precio de la felicidad).
Es una amistad basada en ritos, y ambos sabemos cumplir con nuestra parte del ritual.
El sabe describir al todo desmenuzando hasta el menor detalle de una de sus partes.
Comprende que el universo se repite cíclica y fractalmente, una y otra vez, hasta el infinito.
Lo íntimo no es un reflejo de lo colectivo, sino todo lo contrario. Lo que percibimos como colectivo es el fruto aleatorio y a la vez causal, y a la vez cíclico, y a la vez fractal, de lo íntimo. Lo que sucede es que tal maravilla está vedada a la percepción de lo que no tenemos su maravilloso poder de síntesis.
El resume lo trascendental de la historia en una vida.
Lo trascendental de una vida en una carilla.
El devenir global en una anécdota.
Sus ojos no son ciegos a lo esencial.
Yo lo leo con avidez, lo difundo y recomiendo.
Y la agitación e inquietud de la espera, se ven recompensados cuando nos obsequia textos como este
P/D
Vaya un saludo para el amigo Ricardo, que ya me tenía inquieto con su ausencia en "Los huevos y las Ideas", pero reapareció en Twitter.
jueves, 1 de marzo de 2012
La continuación de la política por otros medios
A menudo suele mencionarse esta frase de un militar, historiador y teórico prusiano llamado Carl von Clausewitz, aunque por lo general se la utiliza de una manera no muy afortunada. Y digo desafortunada, en tanto no se la cita en el contexto en el que fue escrita.
La frase que titula este post, es el título del punto 24 del primer capitulo de "De la guerra" . En el el autor se pregunta ¿En que consiste la guerra?, y, para poner la frase en su contexto, me parece indispensable leer el punto 28, titulado Conclusiones.
En el mismo, el autor nos dice que la guerra:
"Constituye una singular trinidad"
Y que:
"Esta trinidad está integrada tanto por el odio, la enemistad y la violencia primigenia de su
esencia, elementos que deben ser considerados como un ciego impulso natural, como por
el juego del azar y de las probabilidades, que hacen de ella una actividad desprovista de
emociones, y por el carácter subordinado de instrumento político, que la inducen a
pertenecer al ámbito del mero entendimiento."
Por lo tanto, según el autor, emprender una guerra, no es simplemente apelar renunciara la política como medio de resolver los conflictos, sino llevar adelante un delicado equilibrio entre los odios preexistentes del pueblo, una conducción inteligente que aumente las probabilidades de éxito a la vez que acota la preeminencia de lo azaroso ( la suerte), y, por último, el empleo liso y llano de la fuerza en pos del objetivo político.
"La guerra constituye, por tanto, un acto de fuerza que se lleva a cabo para obligar al
adversario a acatar nuestra voluntad".
.......................................................................
Se equivoca el Macrismo, parte de la oposición, y los grandes medios periodísticos enfrentados con el gobierno, cuando deciden continuar la política por otros medios.
Porque este escenario que están planteando, con ausencia total de grises, poniendo permanentemente blanco sobre negro, y renunciando a las reglas de juego establecidas por la política son lisa y llanamente una guerra.
Se intenta por la fuerza, impedir que un gobierno elegido libremente por el pueblo, lleve adelante el mandato que el mismo le concediera.
Se cambia la estrategia derrotada en las últimas elecciones, del apoyo irrestricto y la contención mediática a todo opositor que se cuadre, por el posicionamiento, a fuerza de invisibilización de sus errores, de un candidato del poder mediático, y los poderes fácticos, y el desgaste permanente y frontal del gobierno por parte de los medios.
Pero no tienen en cuenta, que no es solamente la voluntad política de abandonar la política como medio, el único requisito para declarar una guerra.
Es obvio que no hay odio, enemistad ni violencia primigenia contra un gobierno elegido con el 54 % de los votos luego de dos gestiones previas, en las cuales el reconocimiento, y la ampliación de los derechos de los ciudadanos, han sido una constante.
Mas obvio aún resulta la incompetencia del delfín de los oligopolios mediáticos (un cuasi analfabeto funcional producto de la educación privada neoliberal) para conducir un proceso, en el cual todas las probabilidades están en su contra, por lo que depende pura y exclusivamente del azar y de la caprichosa construcción de un relato arbitrario de la realidad hecho a la medida del candidato y sus socios comerciales de los grupos económicos concentrados, por los medios de información concentrados.
Sin esas dos tendencias, la sociedad del tándem Macri-Clarín-La Nación-Oposición, no pasa de una desición política errónea, tan inviable como dañina para el proceso democrático Argentino.
A la vez que demuestra un complejo de inferioridad que no les permite siquiera intentar dar batalla bajo las reglas de la democracia.
Claro que hasta esta interpretación pueda estar equivocada.
Basta comparar el bochornoso papelón mediático del Jefe de Gobierno Porteño, intentando desentenderse de los acuerdos firmados hace un par de meses con la Nación a través de una conferencia de prensa, con el discurso de Apertura de las Sesiones del Congreso por parte de la Presidenta de la Nación, para darse cuenta que tal vez no se trate de un complejo de inferioridad, sino de una diferencia de jerarquía manifiesta.
La brecha entre una y otro es tan grande, que cuesta imaginar que ambos expositores pertenezcan a la misma categoría política.
Tal vez esta guerra no sea otra cosa que una reconocimiento de la propia impotencia para continuar con la política por los medios tradicionales.
La frase que titula este post, es el título del punto 24 del primer capitulo de "De la guerra" . En el el autor se pregunta ¿En que consiste la guerra?, y, para poner la frase en su contexto, me parece indispensable leer el punto 28, titulado Conclusiones.
En el mismo, el autor nos dice que la guerra:
"Constituye una singular trinidad"
Y que:
"Esta trinidad está integrada tanto por el odio, la enemistad y la violencia primigenia de su
esencia, elementos que deben ser considerados como un ciego impulso natural, como por
el juego del azar y de las probabilidades, que hacen de ella una actividad desprovista de
emociones, y por el carácter subordinado de instrumento político, que la inducen a
pertenecer al ámbito del mero entendimiento."
Por lo tanto, según el autor, emprender una guerra, no es simplemente apelar renunciara la política como medio de resolver los conflictos, sino llevar adelante un delicado equilibrio entre los odios preexistentes del pueblo, una conducción inteligente que aumente las probabilidades de éxito a la vez que acota la preeminencia de lo azaroso ( la suerte), y, por último, el empleo liso y llano de la fuerza en pos del objetivo político.
"La guerra constituye, por tanto, un acto de fuerza que se lleva a cabo para obligar al
adversario a acatar nuestra voluntad".
.......................................................................
Se equivoca el Macrismo, parte de la oposición, y los grandes medios periodísticos enfrentados con el gobierno, cuando deciden continuar la política por otros medios.
Porque este escenario que están planteando, con ausencia total de grises, poniendo permanentemente blanco sobre negro, y renunciando a las reglas de juego establecidas por la política son lisa y llanamente una guerra.
Se intenta por la fuerza, impedir que un gobierno elegido libremente por el pueblo, lleve adelante el mandato que el mismo le concediera.
Se cambia la estrategia derrotada en las últimas elecciones, del apoyo irrestricto y la contención mediática a todo opositor que se cuadre, por el posicionamiento, a fuerza de invisibilización de sus errores, de un candidato del poder mediático, y los poderes fácticos, y el desgaste permanente y frontal del gobierno por parte de los medios.
Pero no tienen en cuenta, que no es solamente la voluntad política de abandonar la política como medio, el único requisito para declarar una guerra.
Es obvio que no hay odio, enemistad ni violencia primigenia contra un gobierno elegido con el 54 % de los votos luego de dos gestiones previas, en las cuales el reconocimiento, y la ampliación de los derechos de los ciudadanos, han sido una constante.
Mas obvio aún resulta la incompetencia del delfín de los oligopolios mediáticos (un cuasi analfabeto funcional producto de la educación privada neoliberal) para conducir un proceso, en el cual todas las probabilidades están en su contra, por lo que depende pura y exclusivamente del azar y de la caprichosa construcción de un relato arbitrario de la realidad hecho a la medida del candidato y sus socios comerciales de los grupos económicos concentrados, por los medios de información concentrados.
Sin esas dos tendencias, la sociedad del tándem Macri-Clarín-La Nación-Oposición, no pasa de una desición política errónea, tan inviable como dañina para el proceso democrático Argentino.
A la vez que demuestra un complejo de inferioridad que no les permite siquiera intentar dar batalla bajo las reglas de la democracia.
Claro que hasta esta interpretación pueda estar equivocada.
Basta comparar el bochornoso papelón mediático del Jefe de Gobierno Porteño, intentando desentenderse de los acuerdos firmados hace un par de meses con la Nación a través de una conferencia de prensa, con el discurso de Apertura de las Sesiones del Congreso por parte de la Presidenta de la Nación, para darse cuenta que tal vez no se trate de un complejo de inferioridad, sino de una diferencia de jerarquía manifiesta.
La brecha entre una y otro es tan grande, que cuesta imaginar que ambos expositores pertenezcan a la misma categoría política.
Tal vez esta guerra no sea otra cosa que una reconocimiento de la propia impotencia para continuar con la política por los medios tradicionales.
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