lunes, 6 de agosto de 2012

El oscurantismo y sus tiempos


Me escribe un amigo para preguntarme que opino de las denuncias de Jorge Lanata sobre Victor Hugo Morales. Le digo que próximamente, cuando consiga una computadora ( las mías capotaron) voy a escribir sobre eso.
Generosamente, Estela, una compañera de la biblioteca que estamos armando en el barrio, me presta una notebook y cumplo con lo prometido. Mientras tanto transcribo parte de esa conversación :

ViernesGustavo Atilio Rui

Como adelanto te puedo decir : que el día que el Crucero General Belgrano se modificó para que fuera misilístico, yo estaba de vacaciones visitando a un amigo dentro de la base de Punta Alta, en pleno Gobierno militar; que viví durante aproximadamente 2 meses (si mal no recuerdo) en una iglesia católica en carácter de misionero; y que canté ante 14.000 personas en el acto de clausura de la campaña Menemista en Tandil anterior a la primera presidencia del traidor.
En caso de que algún día te tienten para unirte a la Santa Inquisición, recordá que probablemente tengas que enviarme a la hoguera por mi pasado militarista ultracatólico menemista, (no importa que desde la adolescencia haya militado contra la dictadura, sea ateo y me convirtiera en opositor al menemismo a partir del abrazo de la rata con el asesino de peronistas Isaac Rojas).
De la misma manera que si yo aceptara integrarme a esa noble causa (de la que fuera máxima autoridad en nuestros tiempos el actual Papa) debería denunciarte por tu pasado Talibán (Tengo grabados en mi mente los festejos y abrazos que te diste con un "notorio terrorista" Jaja..., el día que el "terrorismo internacional"  ¡cuac... dirían los chicos!  atacó al "mundo libre" ¡re-cuac! un 11/7) y tus antecedentes delictivos en una organización criminal juvenil sub 18 que consiguió un código que le renovó un par de veces el crédito a cierto celular. ( El hecho de que toda tu vida hayas sido una persona honorable, decente y pacifista no viene al caso)

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ViernesGustavo Atilio Rui

Como creo que nuestro común amigo Jorge ya fué reclutado por esta honorable institución religiosa, te sugiero que tengas cuidado, porque si se entera de esto que te escribo es muy probable que nuestro próximo encuentro sea en las mazmorras en las que nos torturarán por nuestro infame pasado junto a esa lacra uruguaya.

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ViernesGustavo Atilio Rui

Igual no te preocupes, porque no hay mal que dure 100 años (bueno, 100 en realidad sí, 300 también, pero no 1000), porque hace unos años la Santa Madre Iglesia declaró que se había equivocado al condenar al ostracismo a Copérnico(31/10/ 1992), y al quemar en la hoguera a su seguidor, el sacerdote Giordano Bruno (3/2/2000).
Varios años antes (1930),  la sagrada institución había elevado a la categoría de santo a su asesino, el inquisidor Roberto Belarmino .
 Es curioso, pero el santo varón tenía un nombre y apellidos premonitorios , que traducidos al castellano significan algo así como guerrero armado que lucha por su fama . Por lo tanto, como las premoniciones fueron consideradas por la inquisición como comunicaciones satánicas, en caso de haberse juzgado a su madre, se la habría condenado a la hoguera sin duda alguna, evitando así (paradójicamente) el nacimiento de tan reverendamente santo hijo de remil putas.

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ViernesGustavo Atilio Rui


Como verás mis vinculaciones con el poder no llegan hasta los dominios del poder de síntesis. Un abrazo.

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Mas allá de la humorada, no creo que haya alguien (al menos yo no conozco a nadie) que no tenga en su vida  alguna anécdota o hecho incómodo que preferiría olvidar, algo que hizo y no debería, o que no hizo aunque correspondía. Por acción u omisión, todos estamos bastante lejos de ser lo que pretendemos.

Los grandes (que en definitiva son los que nos marcan el camino) no son aquellos que nunca se equivocan, sino aquellos que pueden poner toda su energía vital al servicio de una causa que consideran justa, sin amilanarse ante las consecuencias, entre ellas el odio desaforado de los extremadamente pequeños.


Los insignificantes, los miserables que revolviendo los deshechos intentan a partir de la parte definir al todo,  pretendiendo erigirse en jueces , demuestran no ser mas que inquisidores. Ante la ausencia de pruebas que refrenden sus infamias, recurren a la fe de sus seguidores, para satisfacer los intereses de sus amos.
La experiencia les dice que nadie los juzgará por sus tropelías, porque cometen sus ofensas amparados en los oscuros poderes que los protegen, a cambio de su vergonzosa subordinación.
Por su indignidad les espera el mismo lugar en la historia que les cupo a aquellos que se rasgaban las vestiduras opinando sobre la virginidad de Evita. Hoy ni siquiera tienen nombre propio. Ya nadie los recuerda, solo su infamia los sobrevivió; mientras que Eva vuelve multiplicada en millones, a décadas de su paso a la inmortalidad.

No seremos nosotros quienes resolvamos este entredicho. La historia solo ha reservado lugar para uno de los contendientes en esta disputa. No tengo ninguna duda cual de ellos ha entrado en el alma del pueblo, y cual ha rifado su nombre y su honra.

Y si por un momento el infame Roberto Belarmino acalló las ideas de Copérnico ejecutando a Giordano Bruno, hoy la ciencia  honra permanentemente a los dos perseguidos, reconociéndolos como las luminarias de un período, que por no estar a su altura se llamó oscurantismo, mientras que para encontrar el nombre del inquisidor, tuve que recurrir a internet, porque aún conociendo la historia, no hubo forma de recordarlo.

Cuando este proceso inquisitorio no sea ya ni un mal recuerdo y  venga el olvido a dictar su inapelable veredicto, estoy seguro que mis nietos, y los tuyos, sabrán la historia de cierto barrilete cósmico, por el inolvidable relato de un "poeta" oriental, y el emocionado recuerdo de sus abuelos .
Del inquisidor, te juro, ya me estoy olvidando.