¡Verso, nos hablan de un Dios
Adonde van los difuntos:
Verso, o nos condenan juntos,
O nos salvamos los dos!
En 1891, el patriota cubano José Martí, cantaba a su poesía, estas gloriosas estrofas, donde declaraba no estar solo en la vida. El y sus versos (su forma de interactuar con lo otros) compartían un mismo destino.
Han pasado mas de 120 años, desde que aquellos versos fueran concebidos. Martí no podía imaginar el mundo en que vivimos, su tecnología, su información, su arte, su cultura, sus libertades, etc.
Pero 120 años después todavía queda gente, que a pesar de los avances de la ciencia, de la tecnología, del saber en general, sigue pensando que pueden vivir solos en el mundo.
Hay gente que no entiende.
Gente que no concibe que tengamos que pagar impuestos. (En la cola para pagar una moratoria impositiva, un tipo decía -"Tras que tuvimos que pagar la casa ahora tenemos que pagar impuestos")
Gente que cree que darle un subsidio a una embarazada, va a fomentar que las mujeres se embaracen a mansalva, y que la asignación universal por hijo va a provocar la superpoblación de la Argentina.
¿Esta gente ignora que la asignación por adopción es casi 15 veces mayor que la asignación por embarazo? Porque todavía no he escuchado decir que se van a llevar a todos los chicos de los horfanatos por los $ 3.600.
Cuando le hacés notar que en el mejor de los casos, la asignación universal por hijo te puede cubrir los gastos que ese hijo te ocasionaría en una semana, te responden que :
-"Esa cuenta las negritas esas no la sacan, no les da para tanto".
Porque además de ignorantes son racistas.
En un programa emitido por Canal (a), llamado Dos acordes, el Chango Spasiuk, dijo esta hermosa frase:
"La ignorancia es la que genera conflicto con la diversidad"
Y no va a faltar el acomplejado que salga con:
"Y que querés, los argentinos son así, que podés esperar de una manga de gringos que hablan español"
Y se piensan que con eso se recibieron de Borges. (Que al menos tuvo la decencia de sentir remordimiento por haber sido un infeliz)
Y también en eso se equivocan.
Basta pegarse una vuelta por los blogs de todas partes del mundo para encontrar a este tipo de comentarios despectivos de la propia nacionalidad.
(Cambian los fundamentos y los lugares, la idea es la misma, los de acá -entre los que no se incluye- no valen nada, los de allá son mejores)
El caso que por esa tendencia universal a mirarse el ombligo y creer que están contemplando el centro del cosmos estamos como estamos.
"Para que gastar plata en los pobres, si pobreza hubo siempre" (arrugas también, y bien que se gastan la plata en llenase la cara y el culo y las tetas de botox y siliconas)
"A mi nadie me regaló nada" ( para justificar no compartir con aquellos a los que se le negó todo)
"La asignación por hijo se va a ir por la canaleta del juego y la droga" (sin comentarios)
Y tantas frases brillantes, que la estupidez y el egoísmo nos regalan todos los días.
Hace unos años vi una película donde contaban como el SIDA estuvo circunscrito a un grupo de unas 2000 personas en los EE.UU. Tenían identificadas a cada una de las víctimas de la enfermedad, y solo tenían que brindarles atención médica, financiar y armar un sistema de salud que impidiera, que por medio del contagio por vía sexual (en aquellos momentos era la vía de transmisión) se siguiera propagando ese mal.
Pero claro, hasta ese momento el VIH era considerado "La peste rosa". Y Reagan era el presidente.
¿Por que los contribuyentes iban a hacerse cargo de la salud de una minoría "desviada"?
Acá les dejo un mapa de como terminó este ahorro de los impuestos de los contribuyentes americanos
Acá les dejo un enlace para ver :
¿Adonde nos lleva tanta mezquindad y tanta ignorancia?
O nos empezamos a preocupar un poquito por los otros o no va a quedar nadie por quién preocuparse.
O evolucionamos (culturalmente) antes que nuestros depredadores nos tomen el tiempo o les entregamos el planeta a ellos.
lunes, 16 de enero de 2012
lunes, 9 de enero de 2012
Un libro
Salí para la playa a las 9 hs.
Con un pie en el estribo seleccioné un libro.
Suelo leer los libros por autor, una vez que un libro me gusta, termino con su producción completa, o al menos hasta que uno de sus libros me resulta insoportable (Lo mismo suelo hacer con los blogs de ciencia. Si el primer post me gusta, leo el blog completo.)
Al único libro que encaré de ese autor lo empecé dos veces y no llegué ni a la mitad cuando era chico.
En la época en la que leía un libro por día todos los días de mi vida, ese libro me aburrió dos veces.
Con este fué amor a primera vista.
Hacía rato que no leía un libro de un tirón.
A las 16 hs. le robé el libro que había llevado mi esposa. "La borra del café" , de Benedetti.
El mio ya era historia.
Es una novela muy corta y muy llevadera. Un clásico.
Un comunista que peleó la guerra civil española, escribiendo una metáfora contra el régimen soviético.
Excelente.
Lo recomiendo, porque es un libro universal.
Para pensar y pensarse.
El libro en cuestión se llama "Rebelión en la granja", de George Orwell.
Y contiene algunas frases que uso a menudo, sin saber que al usarlas estaba citando a este escritor, por ejemplo :
"Todos los animales son iguales,
pero algunos son más iguales que otros"
Esta obra maestra le acaba de dar una nueva oportunidad a "1984" al que hace años abandoné dos veces.
P/D : El libro que llevó mi señora es un Benedetti de pura cepa. Leí la mitad y ya lo estoy recomendando.
Un día de playa fabuloso, pero parezco un camarón. Si no puedo dormir por las quemaduras, tal vez termine "La borra del café".
Con un pie en el estribo seleccioné un libro.
Suelo leer los libros por autor, una vez que un libro me gusta, termino con su producción completa, o al menos hasta que uno de sus libros me resulta insoportable (Lo mismo suelo hacer con los blogs de ciencia. Si el primer post me gusta, leo el blog completo.)
Al único libro que encaré de ese autor lo empecé dos veces y no llegué ni a la mitad cuando era chico.
En la época en la que leía un libro por día todos los días de mi vida, ese libro me aburrió dos veces.
Con este fué amor a primera vista.
Hacía rato que no leía un libro de un tirón.
A las 16 hs. le robé el libro que había llevado mi esposa. "La borra del café" , de Benedetti.
El mio ya era historia.
Es una novela muy corta y muy llevadera. Un clásico.
Un comunista que peleó la guerra civil española, escribiendo una metáfora contra el régimen soviético.
Excelente.
Lo recomiendo, porque es un libro universal.
Para pensar y pensarse.
El libro en cuestión se llama "Rebelión en la granja", de George Orwell.
Y contiene algunas frases que uso a menudo, sin saber que al usarlas estaba citando a este escritor, por ejemplo :
"Todos los animales son iguales,
pero algunos son más iguales que otros"
Esta obra maestra le acaba de dar una nueva oportunidad a "1984" al que hace años abandoné dos veces.
P/D : El libro que llevó mi señora es un Benedetti de pura cepa. Leí la mitad y ya lo estoy recomendando.
Un día de playa fabuloso, pero parezco un camarón. Si no puedo dormir por las quemaduras, tal vez termine "La borra del café".
domingo, 8 de enero de 2012
Blog
La materia prima es la palabra.
Palabras.
Las leo, las pienso, las conozco, las pronuncio, las busco, las observo, las entiendo, las copio, las incorporo, las ordeno, las adorno, las rimo, las codifico, las mezclo, las combino, las armo, las creo, las escribo...
Las leo, las corrijo, las elimino, las cambio, las reordeno, las resignifico, las reacomodo, las dejo...
Las leo, las apruebo, las guardo, las publico, las exhibo, las propongo, las tiro, las muestro, las despacho, las ostento, las propongo, las converso...
Las leen, las comentan, las opinan, las critican, las amplían, las putean, las agradecen, las atacan, las copian, las rechazan, las minimizan, las exaltan, las creen, las desprecian, las odian, las aman, las responden...
Las leo, las agradezco, las medito, las discuto, las aprendo, las defiendo, las obsequio, las aguanto, las explico, las disculpo, las dialogo...
Soy un lector que escribe.
Palabras.
Las leo, las pienso, las conozco, las pronuncio, las busco, las observo, las entiendo, las copio, las incorporo, las ordeno, las adorno, las rimo, las codifico, las mezclo, las combino, las armo, las creo, las escribo...
Las leo, las corrijo, las elimino, las cambio, las reordeno, las resignifico, las reacomodo, las dejo...
Las leo, las apruebo, las guardo, las publico, las exhibo, las propongo, las tiro, las muestro, las despacho, las ostento, las propongo, las converso...
Las leen, las comentan, las opinan, las critican, las amplían, las putean, las agradecen, las atacan, las copian, las rechazan, las minimizan, las exaltan, las creen, las desprecian, las odian, las aman, las responden...
Las leo, las agradezco, las medito, las discuto, las aprendo, las defiendo, las obsequio, las aguanto, las explico, las disculpo, las dialogo...
Soy un lector que escribe.
martes, 3 de enero de 2012
Realidades prét à porter
Los fanáticos de la causa-efecto biunívoca, los que entienden la vida como una línea temporal, recta y estructurada, los eficientistas, tienden a ser fanáticos también del azar.
Y es lógico, todo lo que su simpleza de análisis no abarca, tiende a aparecer azaroso, imprevisible, mágico.
El pensamiento mágico es hijo de la ignorancia.
El cavernícola que no tenía explicación para el rayo, y mucho menos para el fuego que producía éste al tronchar un árbol, atribuía estos eventos a la magia, a los espíritus, a los dioses.
Curiosamente en estos tiempos donde la ciencia ha permitido un tremendo desarrollo tecnológico, hay una vuelta de tuerca hacia el pensamiento mágico.
Cavernícolas ultratecnológicos, desconocemos totalmente por que motivo la luz se enciende al apretar la perilla (tan condicionados estamos, que a nadie se le ocurriría colocar en su casa un sistema de encendido-apagado que respondiera al chasquido de los dedos, cosa totalmente factible técnicamente, o a la voz, o al movimiento, al que sí tenemos asociado a las alarmas), desconocemos los mínimos secretos del motor de cuatro tiempos de nuestro auto (aunque no caminemos ni hasta el quiosco), como es que las imágenes aparecen en la pantalla de la computadora cuando apretamos una serie de teclas (aunque seamos adictos al facebook) , los rudimentos del celular, que llevamos encima para que todo el mundo pueda tenernos a su alcance, (aunque nos mientan que es para que nosotros nos comuniquemos con los demás). Ignoramos como se hizo el alimento que consumiremos con total tranquilidad, por contar con el aval de una empresa de la que ignoramos todo, excepto el nombre.
Ignoramos las razones por las cuales una noticia se sobreexpone mientras otra se invisibiliza, y basamos nuestro sistema de creencias en la confianza que tenemos a tal o cual marca de información.
Incluso llamamos ciencia, a la versión de la misma preparada por el paradigma dominante, siempre atento a la conservación del statu quo, siempre alerta a los intereses económicos, generalmente mas atenta a la moral que a la ética, poco afecta a los cambios radicales (recuérdese a la corporación "economista" antes del 2003, tantas opiniones diferentes para llegar todos a las mismas conclusiones).
La falta de una y solo una causa para uno y solo un efecto nos pone locos, y cuando no hallamos esa "supercausa", preferimos una mentira tranquilizadora, que una engorrosa explicación sistémica, que nos remita a una miríada de antecedentes interconectados, dando como resultado un consecuente (o varios a la vez, tan entrelazados como los primeros).
Tal vez en esta apreciación de una buena mentira (interesada, jamás piadosa) por sobre una verdad compleja y engorrosa, descanse la longevidad de medios como Clarín, o la Nación por ejemplo.
Nadie ignora que nos mienten, pero nos entregan un relato inteligible, conciso y terminado.
Nos ayudan a separar a los buenos de los malos.
Nos traducen la realidad a blanco o negro.
¿Quién quiere pasarse la vida pensando una realidad repleta de matices?
Un adolescente me dijo una vez : -"Atilio, la ignorancia es un don" , mientras se reía de mi preocupación por como alguien se dejaba llevar alegre en contra de su propios intereses.
Tengo el don de desconocer si la cita le pertenecía, pero explica muchas cosas.
La ignorancia nos facilita la elección.
Solamente tenemos que elegir si queremos estar en el bando blanco o en el negro.
Y sentarnos a engordar nuestros prejuicios con el alimento balanceado que nos provee alguien cuya objetividad no puede ser cuestionada, so pena de convertirnos en opresores de la libertad de prensa.
Mientras tanto, la tecnología nos sigue colmando de soluciones a problemas que jamás tuvimos (hasta el momento en que alguien publicitó y puso a la venta dicha solución)
La medicina sigue poniendo nombres de enfermedades a situaciones a las que puede medicar (aunque pertenezcan a la vida misma)
Las corporaciones nos bombardean con sus verdades absolutas (para obtener ventajas mezqinas)
La realidad se hace mas y mas compleja, y menos inteligible. (Dichoso el pescador que pudiera revolver el río a su voluntad)
Y la pereza, el último ingrediente de este cóctel, nos sumerge de lleno en el realismo mágico, aunque sin la belleza de los mundos del Gabo. Los espíritus y los dioses continúan forjando nuestro destino.
Nada sabemos pués, del mundo que nos rodea. Estamos rodeados de magia.
Sólo ha cambiado el confort de las cavernas.
Y es lógico, todo lo que su simpleza de análisis no abarca, tiende a aparecer azaroso, imprevisible, mágico.
El pensamiento mágico es hijo de la ignorancia.
El cavernícola que no tenía explicación para el rayo, y mucho menos para el fuego que producía éste al tronchar un árbol, atribuía estos eventos a la magia, a los espíritus, a los dioses.
Curiosamente en estos tiempos donde la ciencia ha permitido un tremendo desarrollo tecnológico, hay una vuelta de tuerca hacia el pensamiento mágico.
Cavernícolas ultratecnológicos, desconocemos totalmente por que motivo la luz se enciende al apretar la perilla (tan condicionados estamos, que a nadie se le ocurriría colocar en su casa un sistema de encendido-apagado que respondiera al chasquido de los dedos, cosa totalmente factible técnicamente, o a la voz, o al movimiento, al que sí tenemos asociado a las alarmas), desconocemos los mínimos secretos del motor de cuatro tiempos de nuestro auto (aunque no caminemos ni hasta el quiosco), como es que las imágenes aparecen en la pantalla de la computadora cuando apretamos una serie de teclas (aunque seamos adictos al facebook) , los rudimentos del celular, que llevamos encima para que todo el mundo pueda tenernos a su alcance, (aunque nos mientan que es para que nosotros nos comuniquemos con los demás). Ignoramos como se hizo el alimento que consumiremos con total tranquilidad, por contar con el aval de una empresa de la que ignoramos todo, excepto el nombre.
Ignoramos las razones por las cuales una noticia se sobreexpone mientras otra se invisibiliza, y basamos nuestro sistema de creencias en la confianza que tenemos a tal o cual marca de información.
Incluso llamamos ciencia, a la versión de la misma preparada por el paradigma dominante, siempre atento a la conservación del statu quo, siempre alerta a los intereses económicos, generalmente mas atenta a la moral que a la ética, poco afecta a los cambios radicales (recuérdese a la corporación "economista" antes del 2003, tantas opiniones diferentes para llegar todos a las mismas conclusiones).
La falta de una y solo una causa para uno y solo un efecto nos pone locos, y cuando no hallamos esa "supercausa", preferimos una mentira tranquilizadora, que una engorrosa explicación sistémica, que nos remita a una miríada de antecedentes interconectados, dando como resultado un consecuente (o varios a la vez, tan entrelazados como los primeros).
Tal vez en esta apreciación de una buena mentira (interesada, jamás piadosa) por sobre una verdad compleja y engorrosa, descanse la longevidad de medios como Clarín, o la Nación por ejemplo.
Nadie ignora que nos mienten, pero nos entregan un relato inteligible, conciso y terminado.
Nos ayudan a separar a los buenos de los malos.
Nos traducen la realidad a blanco o negro.
¿Quién quiere pasarse la vida pensando una realidad repleta de matices?
Un adolescente me dijo una vez : -"Atilio, la ignorancia es un don" , mientras se reía de mi preocupación por como alguien se dejaba llevar alegre en contra de su propios intereses.
Tengo el don de desconocer si la cita le pertenecía, pero explica muchas cosas.
La ignorancia nos facilita la elección.
Solamente tenemos que elegir si queremos estar en el bando blanco o en el negro.
Y sentarnos a engordar nuestros prejuicios con el alimento balanceado que nos provee alguien cuya objetividad no puede ser cuestionada, so pena de convertirnos en opresores de la libertad de prensa.
Mientras tanto, la tecnología nos sigue colmando de soluciones a problemas que jamás tuvimos (hasta el momento en que alguien publicitó y puso a la venta dicha solución)
La medicina sigue poniendo nombres de enfermedades a situaciones a las que puede medicar (aunque pertenezcan a la vida misma)
Las corporaciones nos bombardean con sus verdades absolutas (para obtener ventajas mezqinas)
La realidad se hace mas y mas compleja, y menos inteligible. (Dichoso el pescador que pudiera revolver el río a su voluntad)
Y la pereza, el último ingrediente de este cóctel, nos sumerge de lleno en el realismo mágico, aunque sin la belleza de los mundos del Gabo. Los espíritus y los dioses continúan forjando nuestro destino.
Nada sabemos pués, del mundo que nos rodea. Estamos rodeados de magia.
Sólo ha cambiado el confort de las cavernas.
domingo, 1 de enero de 2012
Final de obra
Estoy terminando el piso del departamento.
Esto no debería haber sido así.
La idea era terminar el piso y el frente, y tomarnos unos buenos Gancias en el balcón.
La idea era que cuando termináramos, Ramón (el vecino de enfrente) sería el segundo en enterarse quién pasaba por la vereda.
La idea era que al terminar no tuvieras nunca mas nada que ver con la construcción.
Que me marcaras los defectos que ojos menos entrenados ni siquiera verían, y nos cagáramos de risa del resultado final.
Que envejecieras comiendo picadas en el balcón de tu departamento en la playa.
Que financiaran con el alquiler de ese departamento sus viajes por todo el país.
Que ya nunca pasáramos separados una fiesta, un cumpleaños, un aniversario.
Es cierto que yo no necesitaba esperar que vinieras para terminar lo que faltaba.
Que de una forma u otra ya podía, con alguna que otra consulta telefónica acabar la obra.
Pero era parte del juego que jugábamos juntos.
Vos dirigías la obra.
Yo, ansioso, me salía de la vaina por darle el último toque.
Vos, calmado, me decías que debíamos esperar la primavera, para no trabajar muertos de frío.
Mientras tanto, me ibas dando los últimos lineamientos de como sería lo que faltaba.
Y me decías que contratara gente.
Y yo me negaba, porque sentía que debíamos ser nosotros los que acabáramos lo que empezamos.
¿Que intuías que yo ignoraba?
¿Que te estaba avisando tu cuerpo?
¿Que callabas?
Me dió mucho trabajo el contrapiso y la carpeta. Hace 100 años, cuandose hizo la casa, o los métodos de construcción eran muy precarios, o el albañil era afecto a las bebidas.
Nada coincidía con nada.
Me las ví muy feas para unificar los niveles, sin nadie que me orientara.
Como si eso fuera poco, costaba mucho entrar al departamento cuando finalmente llegó la primavera.
Además del calor (que casualmente no fué tanto) llegó la angustia.
Esa sensación de que todo era al pedo. De que nada importaba. De que si el arbol cae en el bosque, pero no hay nadie para escucharlo, que haga ruido o no es baladí.
A veces alcanzaba a entrar, otras, con solo poner la llave en la cerradura alcanzaba para decidirme a hacer otra cosa. Meses sin poder hacer absolutamente nada.
Detrás de esa puerta habitaban demasiados recuerdos para confrontar con un solo desánimo.
La lucha era demasiado desigual. Yo nunca fuí un valiente.
Para cuando me decidí, ya era bastante tarde.
La temporada se venía encima y el trabajo era mucho.
Termino de colocar los cerámicos ya entrado el 2012.
La losa y su techo deberán esperar todavía unos meses.
Está quedando hermoso.
Pero no debería haber sido así.
Ni siquiera el Gancia sabe como antes.
Te extraño tanto...
Esto no debería haber sido así.
La idea era terminar el piso y el frente, y tomarnos unos buenos Gancias en el balcón.
La idea era que cuando termináramos, Ramón (el vecino de enfrente) sería el segundo en enterarse quién pasaba por la vereda.
La idea era que al terminar no tuvieras nunca mas nada que ver con la construcción.
Que me marcaras los defectos que ojos menos entrenados ni siquiera verían, y nos cagáramos de risa del resultado final.
Que envejecieras comiendo picadas en el balcón de tu departamento en la playa.
Que financiaran con el alquiler de ese departamento sus viajes por todo el país.
Que ya nunca pasáramos separados una fiesta, un cumpleaños, un aniversario.
Es cierto que yo no necesitaba esperar que vinieras para terminar lo que faltaba.
Que de una forma u otra ya podía, con alguna que otra consulta telefónica acabar la obra.
Pero era parte del juego que jugábamos juntos.
Vos dirigías la obra.
Yo, ansioso, me salía de la vaina por darle el último toque.
Vos, calmado, me decías que debíamos esperar la primavera, para no trabajar muertos de frío.
Mientras tanto, me ibas dando los últimos lineamientos de como sería lo que faltaba.
Y me decías que contratara gente.
Y yo me negaba, porque sentía que debíamos ser nosotros los que acabáramos lo que empezamos.
¿Que intuías que yo ignoraba?
¿Que te estaba avisando tu cuerpo?
¿Que callabas?
Me dió mucho trabajo el contrapiso y la carpeta. Hace 100 años, cuandose hizo la casa, o los métodos de construcción eran muy precarios, o el albañil era afecto a las bebidas.
Nada coincidía con nada.
Me las ví muy feas para unificar los niveles, sin nadie que me orientara.
Como si eso fuera poco, costaba mucho entrar al departamento cuando finalmente llegó la primavera.
Además del calor (que casualmente no fué tanto) llegó la angustia.
Esa sensación de que todo era al pedo. De que nada importaba. De que si el arbol cae en el bosque, pero no hay nadie para escucharlo, que haga ruido o no es baladí.
A veces alcanzaba a entrar, otras, con solo poner la llave en la cerradura alcanzaba para decidirme a hacer otra cosa. Meses sin poder hacer absolutamente nada.
Detrás de esa puerta habitaban demasiados recuerdos para confrontar con un solo desánimo.
La lucha era demasiado desigual. Yo nunca fuí un valiente.
Para cuando me decidí, ya era bastante tarde.
La temporada se venía encima y el trabajo era mucho.
Termino de colocar los cerámicos ya entrado el 2012.
La losa y su techo deberán esperar todavía unos meses.
Está quedando hermoso.
Pero no debería haber sido así.
Ni siquiera el Gancia sabe como antes.
Te extraño tanto...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)