viernes, 16 de marzo de 2012

A propósito de "El Objeto", los adolescentes y la evolución

Terminé de escribir el post anterior, dudando de que hubiera quedado inentendible, decidí pedir la opinión de mis hijos. No suelo releer, ni siquiera corregir  lo que posteo, pero esta vez, hice una excepción, porque me interesaba el tema en particular.
Una vez mas, el feedback fue mas interesante que el proceso.
Estoy acostumbrado a interactuar con los adultos, comentando y recibiendo comentarios sobre lo que leo y escribo respectivamente, pero jamás deja de asombrarme la mirada de los jóvenes sobre los temas que los adultos debatimos constantemente, pero con infinitamente menos espontaneidad.

El primero en leerlo fue Facundo (16). Dijo que no se entendía nada.
Ante el reclamo de que le pusiera un poquitín mas de onda, lo releyó, identificando al instante a la mayoría de los personajes de la fábula, pero, sin poder identificar el objeto que da nombre a la misma.
Cuando le sugerí que en el párrafo final podía estar la respuesta, luego de leerla, (y reconocer que jamás había oído tal cosa) tomó su computadora y gugleó :"Albert, ya lo ves, Dios sí juega" (Que era la frase original que yo había escrito)
¡Llegando instantáneamente a la frase de Einstein a la que yo había aludido!
1.- A través de una que ni siquiera se parece a la que éste pronunciara,
2.- Sin mencionar su apellido,y
3.-lo mas loco : ¡Que Born jamás pronunció!
Aunque no logró deducir cual era el objeto, (tal vez por haberse entretenido en descifrar la identidad de los personajes) me impactó la simbiosis que estos pibes tienen con sus máquinas. No importa lo que les preguntes, ellos saben que van a ir a la red, y mas tarde o mas temprano encontrarán las respuestas. Para ellos es tan natural acudir a internet como para nosotros apelar a la memoria de lo leído. De hecho, hasta su relación con esa información es diferente. ¡Me dio la impresión de que estaba viendo a mi hijo recordar memorias ajenas!

Mientras Facundo buscaba en su computadora, le pedí a Paula (13) que leyera el post.
Inmediatamente se repitió el proceso.
1.- Dijo que no entendía nada.
2.- Le pedí que lo releyera con mas atención.
3.- En unos pocos minutos (después de leer y mientras nos escuchaba hablar de la frase de Einstein) se dio cuenta que el objeto era un dado.

La pereza a la hora de razonar es la marca de fábrica de esta generación, pero esa aparente abulia, es sólo una pátina superficial. No es que no quieran pensar, se resisten a hacerlo con nuestras reglas.

Ignoro absolutamente como procesan la información los jóvenes, pero indudablemente no lo hacen como nosotros. Los adolescentes no usan la computadora como una herramienta. Mas bien lo hacen como un dispositivo externo de almacenamiento, y procesamiento complementario de su propio cerebro.
Esto está creando, de alguna manera una brecha entre la forma de pensar de ellos y nosotros, que no es generacional, sino, de alguna manera, de arquitectura. Nuestros cerebros no están integrados a la red, los de ellos sí. De algún modo la evolución ha dado un nuevo paso, sin que ni siquiera nos hallamos percatado de ello. Hay tanta diferencia entre nuestros hijos y nosotros, como entre los humanos prehistóricos y los históricos. Somos hoy por hoy un eslabón entre dos versiones diferentes del homo sapiens sapiens.