sábado, 12 de febrero de 2011

De Sarmiento al Momo, el bicentenario de un desprecio

Me crié en una época donde se reivindicaba desde el peronismo el vector San Martín - Rosas - Perón, como continuidad histórica. Peronista desde la cuna, Sanmartiniano por formación escolar, era de esperarse que las alusiones a Rosas como "el tirano sangriento" provocaran en mi idealismo infantil, alguna efervescencia.
Se podría decir que un incipiente revisionismo histórico, me costó en 5º grado, además de llevar conducta regular en el boletín (por interferir en las clases de mi maestra, hija de una historiadora y de un militar, y esposa de un militar), la posibilidad de ser abanderado o escolta en mi colegio (por aquellos años, en plena dictadura, tener un librepensador agnóstico de 10 años era un hecho desagradable que a ninguna escuela le hubiera gustado destacar, y a la mía menos).
Podría decirse que allí culminó mi interés por la educación formal, a pesar de haber agonizado dentro de ella por muchísimos años y de ambos lados del mostrador.
A esta altura, no hace falta mucha imaginación para entender mi relación particular con Sarmiento.

Pasarían mas de 20 años hasta que me dignara a leer Facundo.
Despreciaba a ese personaje, al que sólo había leído indirectamente, a través de la pluma del Maestro Jauretche.
Ni siquiera imaginaba antes de eso, que la lectura de ese panfleto mendaz y advenedizo, me llevaría a repensar mi forma de seleccionar mis lecturas. Permitiéndome releer a Borges, y a tantos otros caminantes de la vereda de enfrente. (En realidad "las veredas de enfrente").
Porque en ese libro panfletario, mentiroso y malintencionado, anidaba la mejor literatura de su siglo.
Descubrí en Sarmiento a un enemigo. Pero no a un enemigo cualquiera. Un enemigo pensante y con grandes convicciones. Un perseguidor de utopías diferentes a las mías. Un enemigo trascendente.
Tan lejano del genocida y ladrón de Roca (Un pre-menemista) y del garca y estúpido de Mitre (Una versión leída de Mauricio), como podría estarlo Perón del traidor y del pibe.
El caso es que mi admiración por su arte, no me acercó ni un poquito a su persona. Porque mi problema con Domingo Faustino no era literario, sino ideológico.
Dice Sarmiento:
"Se nos habla de gauchos... La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos".  Carta de Sarmiento a Mitre del 20/09/1861.  "Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos? ¿Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer". Del discurso en el Senado de la Provincia de Buenos Aires, 13/09/1859.  "En las provincias viven animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor". Informe a Mitre de 1863. 
Que importa lo bien que hilvanara las palabras. ¡Era un reverendo hijo de mil putas! Sarmiento ha muerto, pero su pensamiento sigue vivo.
Ya nadie recuerda a Roca, Ni siquiera "La Nación" pregona la palabra de Mitre, pero el pensamiento vivo de Sarmiento, sigue influenciando a gran parte de la parasitaria clase alta argentina, y a sus sirvientes y sicarios. El vector Sarmiento-Sociedad Rural expresa una continuidad histórica.Pero los tiempos han cambiado. Y hubo que cambiar los métodos, porque se habían vuelto inviables.

“Fue tal el terror que sembramos en toda esa gente con éstos y otros medios (establecimos en varios puntos depósitos de armas y municiones, encarcelamos como unos veinte extranjeros complicados en una supuesta conspiración; algunas bandas de soldados armados recorrían de noche las calles de la ciudad acuchillando y persiguiendo a los mazorqueros) que el 29 triunfamos sin oposición" D.F.S.

Pero la esencia es la misma

“El miedo es una enfermedad endémica en este pueblo;esta es la gran palanca con la que siempre se gobernará a los porteños;manejada hábilmente, producirá infaliblemente los mejores resultados”D.F.Sarmiento

Claro que para eso necesitarán aliados, y allí entran en escena Clarín y el Momo.Uno para difundir las mentiras que los respalden y contribuyan a generar el miedo (como con los 20 extranjeros, como en Facundo). El otro para contribuir arteramente y desde adentro a desarticular cualquier intento de rebelión. No es casualidad, que interrogado acerca del trabajo esclavo, Venegas haya contestado "no tengo nada que decir" Tampoco es casual, que el representante de los oprimidos y esclavizados trabajadores rurales (barbarie), se dedique a construir complejos de aguas termales en la costa atlántica (civilización) sin decir esta boca es mía.Es que, compartiendo su origen humilde y habiendo nacido en el interior, Sarmiento  y Venegas comparten un profundo desprecio a los humildes y a los provincianos.  Uno lo expresa a viva voz: "Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil...¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad?.... Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas". Carta de Sarmiento a Mitre del 24/09/1861.   Otro simplemente a través de sus hechos:El 11/02/2011, el "Momo" Venegas es detenido e imputado  en la causa de la mafia de los medicamentos.En esta causa se investiga desde la facturación de estudios de alta complejidad no realizados, hasta la adulteración de medicamentos oncológicos.A Benegas se le imputa específicamente: Haber entregado en su obra social OSPRERA , medicamentos adulterados a pacientes con s.i.d.a.Pertenecer a una organización especializada en vender remedios adulterados, vencidos y robados y distribuir troqueles falsificados.(Los que llegarían a sus afiliados a través de la obra social)
Fabricar expedientes truchos para pedir subsidios destinados a tratamientos costosos para enfermedades como cáncer, hemofilia y VIH.

¿Cuanto desprecio puede tener alguien por la vida del otro para hacerle creer que está tomando una cura para su terrible enfermedad cuando en realidad vendió el remedio en otro lado y lo reemplazó por aspirina, o talco, o agua con azúcar?
¿Es que los empleados rurales son como decía Sarmiento "bípedos de tan perversa condición que no se que se obtenga con tratarlos mejor"?
O como dice el h.d.puta-do Olmedo sobre sus esclavos: - "¡Si están mejor que en sus casas!". Lo que no comprende es que con esa frase está confesando que nadie que trabaje para el en condiciones de reducción a la servidumbre, podrá lograr en su vida tener una casa digna, en la cual mantener dignamente a su familia.
Mientras tanto, el adulterador de medicamentos para el sida hace mutis por el foro. Deposita medio millón de pesos de los peones rurales como fianza, y se va sonriente a darse un baño en su spa de aguas termales, mientras en su cabeza recuerde vagamente cuando de niño cantaba en la escuela :

¡Honor y gratitud al gran Sarmiento!
¡Honor y gratitud, y gratitud!


¡Gloria y loor! ¡Honra sin par
para el grande entre los grandes,
Padre del aula, Sarmiento inmortal!
¡Gloria y loor! ¡Honra sin par!