martes, 13 de diciembre de 2011

El que siembra ideas cosecha brainstorming's

Tremenda nota de Mario Wainfield. El arduo arte de reconstruir.
Aunque creo que es uno de los temas en los que hay que dar un salto de calidad, porque definitivamente, hasta donde veo, la educación no está bien.
Una de las rémoras del pasado neoliberal, fue la destrucción del sistema educativo.
Le vendieron a los argentinos que una educación privada es preferible y mas calificada que una educación pública. Le vendieron educación, un producto diseñado por empresas educadoras. Empresas en búsqueda de beneficios económicos. Muchos argentinos compraron ese producto. Algunos argentinos ganaron dinero.La mayoría de los argentinos perdió.
La clase media, que debió pagar por algo que debía ser gratuito, se cargó una erogación extra, y se dejó llevar por los cantos de sirena de unas estadísticas mentirosas.

Si a la escuela pública le sacás los alumnos que pueden pagarse clases de apoyo particulares, todos los libros, ser llevados y traídos en auto los días de lluvia, acceso al cable, internet, bibliotecas, y todas las herramientas imaginables, padres con mayor educación formal y posibilidades económicas, para sostener, apoyar y hasta subvencionar adquisición de conocimientos extracurriculares, con mayor capacitación para juzgar los progresos obtenidos por los estudiantes.
Si volcás todo ese capital económico, humano y de conocimiento a una nueva institución, donde los estudiantes son pares, con lo cual no hay que esperar al mas retrasado por razones ajenas a su propia capacidad, e inclusive por razones propias de su capacidad disminuida por razones de baja alimentación, falta de estímulos, marginalidad y desmotivación.
Si subvencionás a esas empresas mientras abandonás a su suerte (transfiriendo sin los correspondientes recursos las instituciones educativas a unas provincias quebradas) a las escuelas públicas.
Si hacés todas esas barbaridades, y después, realizás una encuesta de desempeño, para evaluar cual sistema funciona mejor, es como organizar una carrera donde previo a la largada se le corten las piernas a uno de los corredores.

La educación privada, está privada en un sentido en el cual nunca se la evalúa. Está privada de solidaridad, de igualdad, de neutralidad, de justicia.
Priva a los niños de menores recursos económicos (la mayoría), del contacto solidario con los que , por su mejor situación económica tienen acceso a otras herramientas educativas.
Priva a los niños privilegiados económicamente de ver que el otro es su par, su igual, su potencial amigo y compañero. Lo aisla en un contexto donde muchas veces tener es mas importante que ser.
Traza una línea divisoria entre los que tienen y los que no.
Genera desconocimiento, grupos cerrados y desconfianza; caldo de cultivo para la xenofobia.

La educación pública está volviendo a ponerse de pie.
No va a ser fácil. Pero ya se está comenzando a ver que es posible.
Hay muchísimo por cambiar, pero se nos va el futuro en eso.
Los sembradores de vientos, ya cosecharon sus tempestades. Los sembradores de ideas están en plena labor.