miércoles, 13 de julio de 2011

Reflexiones

¿Por que tanto problema con la derrota?
¿De verdad pensaban que se podía derrotar a Macri así como así?

¿Donde estaban los 10 años del neoliberalismo?
¿De verdad pensaban que si ofrecían un proyecto que apuntara a la solidaridad, a la inclusión y a una mejor gestión de los problemas comunales ganarían la CABA?
¿Hay alguien que piense que los que apoyaron al Menemismo y a sus continuadores no viven mas en la Argentina?

Compañeros y Progresistas (los debates en los blogs amigos han estado a la orden del día) : Hay una sola categoría de opinólogos políticos que considero más peligrosa que los que se denominan graciosamente a sí mismos apolíticos. Los que considerándose a sí mismos políticamente comprometidos, mezclan en sus análisis lo que es con lo que ellos quisieran que sea.

La política y los deseos no son compatibles
La política es razón.
Alguno dirá : Nó, yo voto con el corazón.
Y claro que sí, pero eso es válido para el ciudadano, no para el político. El político piensa, luego actúa.

El poder es una construcción, y cuanto más compleja las construcción, mas eficiente debe ser el diseño.
¿Quién se mudaría a una casa cuyo arquitecto diseñó con el corazón, sin tener en cuenta las leyes de la física, los principios de la arquitectura, los cálculos de la ingeniería?
Cualquier proyecto de ingeniería importante comienza con un estudio de factibilidad.
¿Quién dijo que era técnicamente factible ganar esta elección?

¿De verdad piensan que haber sacado los votos que se sacó uno de los bastiones neoliberales del país es tan malo como para empezar a sacarnos los trapitos al sol con nuestros aliados?

El voluntarismo es para la tropa, pero los que guían esa tropa deben ser analíticos, de corazón caliente, pero mente fría.

Si pretendemos que esto sea algo mas que la primavera K, debemos formar cuadros, que seriamente puedan analizar los cambiantes contextos locales y nacionales, para adecuarse a la forma de lucha que mas convenga en cada coyuntura, porque esto no solo se trata de llegar al poder, sino también de mantenerlo.

Si hay que sacrificar un peón (léase un distrito desfavorable) para evitar perder las posiciones de las piezas que nos darán la victoria, no es cuestión de hacer un drama por ello.

Macri ganó y ganó bién
Agua y ajo.
Aguantarse y a joderse.
Vamos a la segunda vuelta a lograr el mejor resultado posible, y no dramaticemos, que esto de la democracia se trata de que la gente elija, y créanme, nadie elige en contra de sus intereses.
(Lo que no implica que los intereses de la mayoría coincidan con los tuyos)
Simplemente, eso que vos y yo consideramos inadmisible, imperdonable e intolerable del gobierno de la CABA, al 47% de sus habitantes, no les importa.
Y todas aquellas cosas que consideramos necesarias, deseables y urgentes para la CABA, a casi la mitad de los porteños no le interesan.
Y allí está el nudo de la cuestión.
Macri, muy bién guiado por sus asesores, ofreció lo que a mi entender, no podíamos, no queríamos y no debíamos ofrecer a los votantes.Por eso no lo ofrecimos. Y está bién que no lo ayamos hecho.
Para ganarle a Macri, deberíamos haber sido aún mas Macristas que el. Y eso era incompatible con nuestros principios. Dejemos el pragmatismo neoliberal para los Menemistas y profundicemos el modelo, que es nuestra identidad, y hasta ahora viene coincidiendo con lo que quiere la mayoría de los argentinos. Aunque probable y lamentablemente tengamos que ver que por otros cuatro años
"No va a estar linda Buenos Aires"