miércoles, 5 de enero de 2011

Mauricio, el catalizador

Ver a Mauricio defender lo indefendible , negar lo evidente o afirmar lo que es a todas luces falso, no sería tan deprimente, si no fuera por la posición que ocupa. Sería una estúpida versión millonaria de Lilita, que no afectaría a nadie, y que de tanto en tanto nos provocaría una sonrisa, cuando a fuerza de orinar a orillas del recipiente (para no poner mear fuera del tarro que queda tan feo) muestra la profunda vacuidad de su alma y de su intelecto.
Pero Mauricio es poderoso.
Y racista, facho, caprichoso, torpe, inescrupuloso, superficial y ambicioso.
Pero además decide cosas que afectan a mucha gente.
Algunas tal vez las entienda y aún así las provoque, y en otra es como los catalizadores.
Su simple presencia, permite que se produzcan ciertas reacciones, que de no estar el allí, serían impensables.
Si no que alguien me explique el caso del Teatro Colón, donde logró convertir a un enorme grupo de artistas de élite en activistas sindicalizados en pie de guerra (y apoyados por Maxi Guerra).
Porque era de esperarse lo de las ocupaciones de terrenos (con el presupuesto de viviendas subejecutado), así como lo de las tomas de colegios (con el paupérrimo presupuesto de educación subejecutado)
Y entiéndase que subejecutado significa tener asignado dinero para hacer algo y no haberlo usado. Y no haber hecho nada.
Pero lo del Colón, es inexplicable.
Porque sí se gastó el dinero. Por que se hizo la obra. Porque como es del palo se lo alabó públicamente. Y se inauguró con pompa y boato para diferenciarse de los populares festejos del bicentenario. Y porque la silla de Susana y la de la Chiqui y la del chocolatero Fort estaban restauradas e impecables.Pero...
Y con Mauricio siempre hay un pero.
Parece que se preocuparon tanto por la comodidad de los Vip que se olvidaron de los laburantes.
Porque los artistas también son laburantes.
Y los camarines no sirven.
Y se desmantelaron los talleres.
Y se disgregaron equipos de trabajo de altísima jerarquía.
Y , como si esto fuera poco se olvidaron de hacer un escenario en el que se pudiera bailar.
Pero no hablamos de bailar excelentemente, sino de bailar.
No es liso, no está hecho con la madera que corresponde ni de la manera correcta.
Lo que provoca no ya bajos desempeños artísticos, sino lesiones físicas a nuestras estrellas del arte.

Por eso, como todo está relacionado con todo, y no creo en las casualidades, me atreví a parafrasear un poema de Borges que creo que se llama poema de los dones.



Mauricio y la tercera ley de la termodinámica
(poema de los con-dones)
                                     Dedicado a Mauricio y sus equipos de trabajo



Que nadie rebaje a lagrima o a queja
a esta declaración de la maestría
del cosmos, que con magnífica ironía
le dió a la vez poder e incompetencia,
para cumplir con el principio de entropía