viernes, 7 de enero de 2011

Tíreme un cable, maestro

 "Hay cosas que no entiendo"
Puedo entender el desconcierto de Duhalde, al ver que sus métodos, tantas veces probados comienzan a fallar (1989,2001 ¿2010?)
Puedo entender la angustia de Mauricio, al darse cuenta de que en realidad no es el hijo ninguneado de Franco, sino un verdadero inútil que se manda cagada tras cagada.
Puedo entender al pirata de Franco girando la cabeza y pensando, sin poderlo decir, "yo siempre lo supe"
Puedo entender el odio visceral y profundo de Clarín y La Nación, viendo como el poder real de este país se les escapa de las manos junto con la credibilidad.
Puedo entender el desconcierto de los terratenientes, obligados a putear a la vez que ganan plata como nunca (mientras recuerdan cuando en los 90 les ponían bandera de remate a sus campos),
Puedo entender la codicia de los pools sojeros (yo ví Drácula y entiendo que para un vampiro no debe haber mayor desesperación que solamente besar el cuello de una mujer hermosa ¡mmmm esa yugular!!!!)
Puedo entender a la mayor parte de los enemigos poderosos de este modelo.
Lo que no puedo entender es a los peronistas disidentes del llano, herederos del discurso nacional y popular, que apoyen a los que arriaron las banderas que ellos aún levantan (con un legítimo orgullo de otrora) Soberanía política, independencia económica y justicia social.
No puedo entender a los jóvenes Pro, que blandiendo un discurso de modernidad, eficiencia y transparencia, apoyan a esta remaque de los '90 (¿Los modernos atrasan una década?), sin darse cuenta que por definición para ser eficiente, es imprescindible primero ser eficaz, cosa que ni siquiera admite análisis para este desgobierno capitalino y que el apellido Macri es a la transparencia,  lo que la música militar es a la música (gracias Groucho Marx) Ahora me van a acusar de Marxista
No puedo entender a los jóvenes de izquierda que en vez de subirse a este escalón y agazaparse para pegar un salto hacia la utopía, se acerquen con pico y pala para reducir el escalón a cascotes, porque todo el mundo sabe que a la utopía se llega de un salto y desde el pozo.
No puedo entender a mis vecinos, beneficiarios (algunos muchísimo más que yo, al menos desde lo económico) de este modelo, cuando repiten lo que leyeron en el mismo diario que les hizo creer que íbamos ganando una guerra hasta el día que nos entregamos, que les contó sobre la campaña internacional antiargentina, cuando todos éramos derechos y humanos, que les vendió como cosa buena las privatizaciones, la flexibilidad laboral, el libre comercio entre un poderoso y un débil, todos los ajustes, que siempre eran para los mismos ajustados, el megacanje, el corralito, el corralón, etc, etc, etc. ¿Será que la mentira no produce anticuerpos?

Como no puedo entender y eso no me gusta, releo a Ortega y Gasset

"Las creencias constituyen el estrato básico, el más profundo de la arquitectura de nuestra vida. Vivimos de ellas y, por lo mismo, no solemos pensar en ellas. Pensamos en lo que nos es más o menos cuestión, Por eso decimos que tenemos estas o las otras ideas; pero nuestras creencias, más que tenerlas, las somos."

Gracias maestro,  en tres renglones se puede decir todo.

Salvando las distancias esto me recuerda cuando en pleno triunfo del Alfonsinismo, desconcertados ante la primer derrota peronista en una elección, el inolvidable Gallego Florimonte, tan prematuramente desaparecido, me decía:
-Acá hay que empezar todo de nuevo.
Vos fijate en los obituarios : de cada 3 muertos 2 son peronistas
Fijate los pibes en la calle:  menos de la mitad de los que nacen son peronistas .
Cuando esa relación se invierta nuevamente significará que estamos en carrera de nuevo, pero para eso va a haber que laburar mucho y cambiar muchas cosas.

Gracias maestro, pensar que en esa época tenías 18 años.

Gallego: No sabés lo que me hubiera gustado que vieras que cantidad de "bombos" peronistas se ven en las calles.
Lo que pasa es cambiaron muchas cosas y estamos laburando mucho.