jueves, 28 de abril de 2011

Miradas

-Papá ¿Viste que en cada barrio que vivimos siempre hay alguna familia pobre?
-No, cuando viviamos en Serrano no había ninguna familia pobre.
-Sí papá... Nosotros.

Este diálogo que parece un chiste, es absolutamente verídico.
El mas lúcido de los dos es mi hijo. El otro... no me acuerdo.
A veces miramos lo mismo, pero en absoluto vemos lo mismo.

Vivo en una casa humilde de un barrio humilde.
A una cuadra y media de un rio, a trece cuadras del mar, a cinco de un puerto.
Es de esperar que mi relación con la naturaleza no sea la misma que la de mis lectores.
Ignoro quienes leen este blog, pero seguramente la mayoría de uds. viven muy lejos de mi casa.
Es de esperar que la mayoría de uds. no tenga una huerta en el fondo de sus casas.
Que no lleve a su mesa lo que ha conseguido literalmente "con el sudor de su frente".
Que no vea crecer día a día lo que mañana comerá.
¡Que bueno que llovió! En un par de dias comienzo a remover la tierra para la huerta de invierno.
Podemos mirar lo mismo, pero seguramente veremos cosas distintas.

En la esquina de mi casa hay una sala de primeros auxilios.
En la misma esquina , cruzando la calle hay un potrero.(Espacio verde según la gente de la salita)
Es el mismo terreno, solo difiere la mirada.
Es hermoso que los pibes vengan desde la otra punta de la ciudad a buscar a tu hijo para ir a jugar a la pelota enfrente de tu casa. Lleguamos al barrio cuando estaban "ocupando" esos terrenos particulares para hacer la canchita de futbol.
Así nos integramos al proyecto del "Centro de Salud del Barrio Puerto".

Hace cuatro años nos propusimos hacer una biblioteca en el barrio.
Un anacronismo, en esta época de laptops y netbooks.
Hace un año, una biblioteca sin barrio y un barrio sin biblioteca se encontraron.
Quién encontró a quién es cuestión de miradas.

Esta semana la gente del barrio que no tenía biblioteca, trabajando junto a la gente de la biblioteca que no tenía barrio, clasificaron cerca de dos mil títulos. Yo que estuve allí creo que fuí un cagón al no haber asistido a los partos de mi esposa. Un nacimiento debe ser algo mas o menos así.
Claro que hablo desde la mirada de un bibliófilo.

Es hermoso estar "haciendo" un barrio.
Es apasionante ver el entretejido de relaciones que se produce entre gente de diferentes procedencias, diversas ideologías, historias de vida antitéticas, todo confluyendo en un proyecto colectivo.
Y un hecho curioso: La  mayoría de los protagonistas no somos ni del barrio, ni del pueblo.

A los nacidos y criados en el barrio, se les han sumado gente de otro barrio, marplatenses,tandilenses, azuleños, porteños, conurbanos y hasta una uruguaya. Todos con su historia a cuestas. Todos con su mirada.